Mi límite es la expresión,
no es fácil decir lo que siento.
Toda esta serie de silencios,
son parte de aquello que es,
de aquello que no se ha escrito
porque aun no se ha terminado.
Sólo es un crucigrama de palabras crudas
Que esconden con su tinta la miseria.
Es la raíz de lo de siempre,
de lo que aburre, de lo que no muere.
Es la continuidad, el legado.
Todo se repite...no soy nuevo.
El armario saqueado de trapos que no visten,
Que más bien, desnudan y anulan lo que existe.
Es la triste figura de la desilusión
de aquel que todo tiene,
de aquel que nada elige.
Mis miedos se crecen y se hacen fuertes,
Infamia de un pecado jamás escrito,
Injusticia de la verdad que se ha cometido.
Todo es diferente desde cierta altura,
que es esta soledad marchita
que cargo como losa pegajosa
arrastrado a la puerta peligrosa
donde jamás quiero regresar,
donde nunca debí haber llamado.
No existe arrepentimiento
Para aquel que hizo lo correcto.
No siento el tiempo perdido
Es ahora, cuando menos tengo,
Cuando se arreglará todo.
La agustia, la avaricia,
La certeza, la desidia,
El blanco turbador,
El negro no aclarado.
El circulo viscoso sacado de matriz.
La tranquilidad de haberlo intentado.
Vivo en el bar empadronado
buscando el olvido del fracaso
en el fondo de este vaso.
Solo me queda quedarme sentado,
Pálido, parado....sin vida.
Esperando la postal de la cloaca mas lejana
que dé sentido a la alegría de este funeral
en que se ha convertido mi torpe vida.
Gemma, mañana cuando pienses quien soy,
Cuando el tiempo te quite la frescura,
Cree en lo que te diga mamá,
y no rebusques en este cubo de basura.
07-05-2006
domingo, 2 de septiembre de 2007
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